Versión 1.3
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- Tus términos ya llegan a Whisper. Si lo tenías encendido, el vocabulario que le habías enseñado no se le pasaba —«AppDelegate» salía como «app de Legate»— aunque con el motor de Apple sí funcionara. Ahora se le entregan antes de transcribir, como estaba prometido.
- La traducción deja de pulirse con el modelo del dispositivo. Se midió lo que hacía de verdad: en 8 de cada 10 frases devolvía la traducción tal cual, y de las 2 que reescribía estropeaba las 2 —«no me da la vida esta semana» salía como «no me encuentro bien»—. Sin un modelo en la nube, la traducción sale fiel: correcta y medio segundo más rápida. Ajustes lo dice ahora en vez de dejar un interruptor encendido que no hacía nada.
- Los ajustes que cambias en otro dispositivo se ven al momento. Llegaban por iCloud y se guardaban bien, pero la pantalla seguía enseñando lo de antes hasta reiniciar la app; y si tocabas ese mismo ajuste, escribías encima y deshacías lo que había llegado.
- El permiso de Accesibilidad se detecta en cuanto lo concedes. Antes había que salir de la pantalla y volver a entrar: macOS no avisa cuando ese permiso cambia, así que la app no se enteraba hasta que algo la obligaba a mirar otra vez.
- El botón de la barra de herramientas ya no se apaga al pasar el ratón por encima. Se le forzaba un estilo propio que peleaba con el de la barra, y el botón se oscurecía justo cuando debía resaltarse.
- Pedir VoiceFlow Pro ya se hace desde la propia app. En Licencia hay un botón que escribe el correo por ti, con el código de tu cuenta dentro: a vuelta de correo recibes el enlace de pago, y con el pago hecho, la licencia. Antes había que copiar ese código a mano y mandarlo aparte, que es donde se perdía la gente.
- Sin sesión de iCloud también se puede pedir: se envía una licencia sin vincular.
- El tropiezo al empezar una frase ya se corrige. «Yo yo creo que sí» se quedaba tal cual porque la regla distinguía mayúsculas de minúsculas, y el motor de voz pone mayúscula al empezar cada frase: era justo donde más se tropieza.
- «O sea» y «digamos» se quitan aunque solo lleven una coma. El motor puntúa por entonación y no siempre pone las dos.
- Las rectificaciones ya no se llevan palabras de más. «Quedamos el lunes, no, mejor el martes» dejaba «El martes» y se comía el «Quedamos».
- Ya no se cierra con un aviso de error cuando Whisper ha estado en marcha. El desmontaje de la librería de Metal abortaba al salir; ahora no llega a correr.
- La licencia tiene sección propia en la barra lateral, con los pasos para activarla. Antes estaba escondida al final de «Resumen».
- Vincular la cuenta de iCloud es ahora un botón, no un enlace en letra pequeña. Es un paso obligatorio para activar una licencia y casi no se veía.
- Al abrirla por primera vez desde otra carpeta, propone moverla a Aplicaciones. Una copia en Descargas no se puede actualizar, y el aviso que daba macOS no lo explicaba.
- Solo se abre una copia a la vez. Con dos abiertas, las dos escuchaban el atajo y el texto salía duplicado.