La licencia
Sin cuenta, sin servidor y sin llamar a casa cada vez que abres la app.
Al comprar recibes un texto que empieza por VF1. Lo pegas en Ajustes › Licencia y VoiceFlow comprueba la firma en tu propio Mac, contra una clave que lleva dentro. No hay ninguna consulta a ningún servidor, ni al activarla ni después.
Eso significa algo que conviene decir claro: si un día desaparecemos, tu copia sigue funcionando exactamente igual.
La licencia incluye un año de versiones nuevas. Pasado ese año no pierdes nada: VoiceFlow Pro sigue siendo tuyo para siempre en todas las versiones publicadas dentro de ese periodo.
Lo único que ocurre es que las versiones posteriores dejan de ofrecerse. La app no te las instala precisamente para no dejarte sin Pro sin querer: te avisa de que existen y tú decides si renovar.
La licencia se guarda en tu Llavero de iCloud, así que aparece sola en el resto de tus dispositivos. Si prefieres no depender de eso, guarda el texto: sirve para volver a activarla cuando quieras.
30 días, sin preguntas. Escribes, se devuelve y ya está: no hay que justificar nada ni rellenar ningún formulario.
Se devuelve el importe menos la comisión que cobró la pasarela de pago, alrededor de 2 €. Esa parte no la tenemos: se la queda el banco en el momento del cobro y no se recupera al reembolsar, así que devolverla significaría poner dinero de nuestro bolsillo por una venta que no llegó a serlo.
Dicho lo cual, lo normal es que no llegues a necesitarlo: tienes 14 días con todo Pro antes de pagar, y si al final no te convence, el plan gratuito no caduca. Puedes comprobar si te sirve sin arriesgar nada.